sábado, 8 de agosto de 2015


Acarigua, 06 de Agosto de 2015


        En este día de clases se nos pidió reflexionar con la pregunta ¿Por qué leo? Donde expuse que la lectura ha sido una gran bendición en mi vida dando gracias a Dios por permitirme tener una buena vista y aprender a leer y sobre todo comprender lo leo, todo esto como he dicho, gracias al Dios que me dio la vida y a mi padre que dedicó mucho tiempo para enseñarme a comprender la lectura, ya que él es amante de la lectura de la cultura general y desde muy temprana edad me proponía leer historias sencillas, lo cierto es que entre ocho y nueve años de edad me fascinaba leer cuentos cortos de fabulas, mas que todo los de “tío Conejo y tío tigre”, al pasar algunos años, pienso que entre diez a los 17 años me apasionaba leer historietas de suplementos (Kalimán, Águila Solitaria, Memín, Los Superamigos,… entre otros) estos los leía cuando llegaba de la escuela, lo primero que hacia era almorzar y visitar a los vecinos, quienes eran los dueños de estas revistas, era una tertulia muy particular con estos muchachos porque yo era el único niño entre adolecentes y adultos, todo era muy sano al conversar de estos temas ya que estas aventuras leídas era la única diversión ya que en las zonas rurales de esa época solo habían radios con pilas y casi nadie tenia un televisor, ya cuando este medio de información y entretenimiento se extendió por todas partes ya nadie leía nada de esto, al llegar el televisor en algunos hogares, la lectura en los jóvenes fue decayendo poco a poco.
       El tiempo fue avanzando pero no abandoné la lectura, había un vecino (actualmente el pastor de la iglesia donde me congrego) que coleccionaba una gran cantidad de variadas novelas vaqueras, cuando en aquel tiempo ya había televisión en mi casa y todos los domingo en reuniones familiares y de vecinos se veían películas de vaqueros todos los domingos en las tardes, mi adicción ahora era leer esas novelas del “viejo oeste” que tomaba prestada varias a la semana y tenían mucha relación con dichas películas, me subía a los arboles de mi casa y en lo alto y sin que nadie se diera cuenta donde estaba me metía de lleno en dichas aventuras, luego contaba la historia a los que no les gustaba leerlas porque estos libros carecían de imágenes.
        Cuando empecé a estudiar noveno grado, la profesora de Castellano nos dio como tarea de leer a “La Trepadora” del escritor venezolano Rómulo Gallegos, ahí me gusto el tema del mestizaje y la lucha de clases y como el escritor mostraba la naturaleza venezolana cuestión que me identifico mucho, después “Doña Bárbara”, “Cantaclaro”, “Canaima”, “Pobre Negro”, “El Forastero”, “Sobre la misma tierra”, “Reinaldo Sola” y “La Brizna de paja en el viento”, todas del mismo escritor, también leí todos sus cuentos, solo me faltó leer la novela “La brasa en el pico del cuervo” escrita con ambiente mejicano, nunca la encontré en ninguna parte y así en mi opinión Rómulo Gallegos es el novelista más importante.
        Al comenzar mis veinte años llegue a la iglesia donde me regalan una Biblia viejecita y en muy poco tiempo ya conocía historias y personajes desde Génesis hasta Apocalipsis, enseguida aprendí que La Biblia es una biblioteca de sesenta y nueve libros donde tenía mucho que leer, sabia interpretar muy bien gracias a mi dedicación y al Espíritu Santo que da entendimiento de las Sagradas Escrituras, muy rápido fui el maestro de la iglesia gracias a la pasión por la lectura, hasta ahora le dedico más tiempo a la lectura de este hermoso libro que a otros libros, aunque sigo leyendo a muchos escritores pero nunca están primero que la Biblia. La misma Palabra de Dios nos apoya cuando dice en Juan 5:39 “escudriñad” que nos es otra cosa que leer e indagar lo que se lee.

La escritura reflexiva aprender a escribir y aprender acerca de lo que se escribe
        Según lo estudiado hoy con la teoría de Mariana Miras sobre la escritura reflexiva aprender a escribir y aprender acerca de lo que se escribe, pude reflexionar que la escritura es un arma a través del cual se concibe comprensión y conocimiento, practicándola como ejercicio que implica un perfeccionamiento del pensamiento, hay una idea habitual que supone que la escritura es nada más que una reproducción del habla, que solo se escribe sin reflexionar, todo esto ocasionando una monotonía de la escritura, se supone que la escritura no es una operación mecánica sino que cumple una función de conocimiento exacto. La lectura y la escritura son instrumentos eficaces que el estudiante pueda dialogar con los textos. Parece importante, entonces, que el estudiante sepa antes hablar para poder enfrentarse desde distintos puntos críticos a las lecturas; este ejercicio sería además, uno que promovería la generación del conocimiento en comunidad, lo cual a su vez suministraría la comprensión de la existencia de diálogos textuales.
      Se plantearía la escritura de diarios de vida, con las reflexiones del estudiante cuya escritura sería observada y tutelada por el docente; también se plantea la necesidad de proponer actividades de escritura cuyo objetivo no sea la explicación de conocimientos, sino la crítica de diferencias, en resultado, hay alumnos cuyas destrezas para aprender a través de la audición son mucho más notables, tampoco se puede pretender que la escritura es la única forma de crear conocimiento.
        Se reflexiono según María Eugenia Dubois que el proceso de la lectura es uno interno, inconsciente, del que no tenemos prueba hasta que nuestras predicciones no se cumplen; es decir, hasta que comprobamos que en el texto no está lo que esperamos leer, porque la lectura se comprende al analizar, Este proceso debe asegurar que el lector sabe lo que lee pudiendo construir ideas sobre el contenido extrayendo de lo que le interesa . Esto sólo puede hacerlo mediante una lectura individual y precisa, que le permita, que le permita detenerse, pensar, recapitular, relacionar la información nueva con el conocimiento previo que posee. Además deberá tener la oportunidad de plantearse preguntas, decidir qué es lo importante y qué es secundario, que el lector tenga un interés interno de mucha devoción por lo que quiere leer e indagar, esto tomando en cuenta que es una relación reflexiva y constante.





1 comentario:

  1. Me gustó tu registro. Sabemos lo difícil que es conseguir libros en las zonas alejadas de los centros de comercialización, pero ver cómo te las arreglaste para leer y para continuar leyendo es muy alentador. Tu blog ha sido agregado como enlace al de la Micro misión. http://micromisionsimonrodriguezlengua.blogspot.com/
    Allí consigues registros, experiencias y blogs de otros participantes del programa y enlaces para artículos y libros que puedes descargar. Saludos

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